
Ray Acevedo
La leyenda, según Mockbusters.tv
Hay actores que llenan la pantalla; Ray Acevedo la desborda, y las cámaras de bajo presupuesto solo alcanzan a capturar un tercio de su magnetismo. Discípulo confeso de Stanislavski, aplica el método íntegro en rodajes de doce días: llegó a convivir emocionalmente con una serpiente de goma para Megaboa y a compartir el pavor de un caimán en Attack of the Meth Gator. Rechaza lo digital por principio: sus monstruos deben tener costuras. Sus escenas se disecan en cinefórums de madrugada, donde nadie se atreve a pausar.
Semblanza del universo satírico de Mockbusters.tv: elogio humorístico, no biografía factual.

