El río, las canoas y dos maneras de contarlo
Hay historias que el cine no suelta ni con agua caliente, y la de Pocahontas es una de ellas. En 1995, Disney estrenó Pocahontas: Virginia en el siglo XVII, colonos ingleses buscando oro y tierras, la hija del jefe Powhatan sintiendo que su destino no cabe en el camino que le han trazado, y un encuentro con el capitán John Smith que enciende una atracción que ninguno de los dos bandos está dispuesto a tragarse. Acuarelas, canciones memorables, animación clásica de manual.
Dos años más tarde llegó Young Pocahontas: los mismos tambores retumbando en el bosque, las mismas canoas inglesas remontando el río y la misma duda flotando en la aldea sobre si eso que se acerca es paz o guerra. Aventura animada de trazo sencillo y corazón grande, hecha —lo dice nuestra propia ficha, y nos parece la mejor frase del expediente— para tardes de videoclub y palomitas.
Aquí, como bien sabéis los habituales, aplicamos la broma de la casa: llamamos "originales" a los mockbusters y "copias millonarias" a los blockbusters. Es una postura editorial, un chiste con el que ordenamos el catálogo, no una afirmación histórica. Que quede claro antes de que alguien lo recorte y lo comparta sin contexto: Pocahontas es de 1995 y Young Pocahontas es de 1997. El orden cronológico es el que es. El orden sentimental ya lo decide cada uno.

