Un jorobado, dos torres
Hay coincidencias en el cine que dan para tesis doctoral y otras que dan, directamente, para un post de Mockbusters.tv. Esta es de las segundas. En 1996 conviven en nuestro catálogo dos versiones animadas de The Hunchback of Notre Dame, ambas basadas en el clásico de Victor Hugo, ambas con Quasimodo columpiándose entre campanas, ambas con una Esmeralda que baila en la plaza y desafía a la autoridad de turno. Mismo título, mismo 1996, mismo campanero solitario. Como para no sospechar.
Aquí es donde entra nuestra broma de la casa, que conviene dejar clara desde ya: en Mockbusters.tv nos gusta jugar a que el cine de serie B es "el original" y el blockbuster con presupuesto de catedral gótica es "la copia millonaria". Es una boutade editorial, no un veredicto histórico —lo decimos siempre y lo repetimos aquí con gusto—, pero pocas veces el material se presta tanto a la broma como en este caso.
Las dos campanas suenan casi igual
La sinopsis que manejamos del Hunchback con mayúsculas y presupuesto de estudio grande nos habla de un Quasimodo criado bajo una sola regla —no salir nunca—, un juez llamado Frollo que persigue al pueblo gitano desde su cargo de ministro de Justicia, y una Fiesta de los Locos que empuja al campanero a bajar a la ciudad y cruzarse con Esmeralda. Coral, gótico, tirano con despacho oficial: todo muy Disney de manual, con esa ambición de convertir a Victor Hugo en musical familiar sin perder del todo la sombra del original.

