El encargo que no debías abrir

Hay ideas que flotan en el ambiente como una infección aérea: nadie sabe muy bien de dónde vienen, pero de repente aparecen en dos sitios a la vez. Este año, en pleno 2026, el catálogo nos regala un caso de estudio precioso para los amantes de las coincidencias cinematográficas: Resident Evil, el salto a la gran pantalla dirigido por Zach Cregger, y Resident Zombie, terror independiente de bajo presupuesto y alta tensión.

En Mockbusters.tv tenemos una broma editorial muy nuestra —y conviene dejarlo claro antes de seguir: aquí llamamos "originales" a los mockbusters y "copias millonarias" a los blockbusters, con la lengua bien metida en la mejilla. Es sátira de casa, no un tribunal de plagios. Dicho esto, vamos al lío, porque el paralelismo entre estas dos historias es tan jugoso que casi se sirve solo.

Un paquete, dos protagonistas, la misma pregunta

En Resident Evil, Bryan es mensajero médico. Su trabajo consiste en entregar paquetes contrarreloj sin hacer preguntas, hasta que un brote convierte la ciudad en una trampa mortal y la entrega se vuelve cuestión de supervivencia. La sinopsis oficial lo resume con precisión quirúrgica: "¿Y si el paquete que transportas guardara la clave de una catástrofe que ya está en marcha?".

En Resident Zombie, el protagonista también carga con un encargo que no puede abrir, también cruza territorio infestado de caminantes, y también hay una recompensa que lo condiciona todo: en este caso, un antídoto para su hija, encadenada en un sótano desde que fue infectada. La tensión no viene de la escala del brote, sino de la promesa concreta: si abre la caja o no llega, mueren los dos.