Si alguna vez has alquilado Transmorphers pensando que era Transformers, no estás solo: ese es exactamente el plan de negocio. Un mockbuster es una película de bajo presupuesto diseñada para estrenarse a la sombra de un blockbuster, con un título, un póster y una premisa lo bastante parecidos como para colarse en tu cesta — y lo bastante distintos como para esquivar (casi siempre) a los abogados.
Las tres reglas del mockbuster
La receta lleva décadas sin cambiar. Primero, velocidad: el mockbuster se rueda en dos o tres semanas y llega a las plataformas días antes que el estreno al que imita, porque su ventana de oro es la confusión inicial. Segundo, presupuesto mínimo: donde el blockbuster gasta 200 millones, la copia gasta menos que el catering del original. Tercero, título magnético: Snakes on a Train no existiría sin Snakes on a Plane, y no le da ninguna vergüenza admitirlo.
De Roger Corman a The Asylum
El truco es viejo: en los años 50, productores como Roger Corman ya estrenaban imitaciones veloces de los éxitos del momento. Pero el género tiene nombre propio desde los 2000 gracias a The Asylum, el estudio californiano que convirtió la copia en cadena de montaje: Transmorphers, AVH: Alien vs. Hunter, Paranormal Entity… y de propina, la saga Sharknado, la rara ocasión en que la fábrica de copias parió un fenómeno original.
En nuestro universo satírico lo contamos al revés — aquí los mockbusters son los "originales" y los blockbusters, sus "copias millonarias" — pero que no te confunda la broma: la cronología real va en la otra dirección, y en cada ficha te la contamos con fechas y fuentes.

