El expediente del año
En Mockbusters.tv llevamos años documentando estos "extraños parecidos" del cine, y el de 2026 promete pasar a los anales del despacho: por un lado, Toy Story 5, la superproducción que todos conocéis; por otro, New Toy Story, firmada por Monroe Robertson y Alex Heerman, que llega con una premisa que —qué casualidad— también va de juguetes en apuros cuando nadie los mira.
Como siempre, aclaramos la broma de la casa antes de que alguien se la tome en serio: aquí llamamos "original" al mockbuster y "copia millonaria" al blockbuster por puro cariño editorial hacia el cine de serie B, no porque tengamos pruebas de que Pixar haya visto nada. Dicho esto, el juego de las comparaciones es demasiado divertido como para no jugarlo.
Dos amenazas, un mismo suelo de habitación
En Toy Story 5, el conflicto es tecnológico y casi filosófico: Bonnie recibe una tableta, la Lilypad, y su atención —ese recurso tan escaso y tan valioso para cualquier juguete— migra hacia una pantalla que "no se cansa, no se rompe y nunca deja de brillar". Woody, Buzz, Jessie y compañía se quedan en el suelo, literalmente esperando a que alguien vuelva a mirarlos. El enemigo, subraya la sinopsis oficial, no es otro juguete. Es algo más grande, más abstracto, más 2026.
New Toy Story, en cambio, resuelve el drama con los pies en la tierra (o en el jardín, para ser exactos). Aquí no hay pantallas ni villanos tecnológicos: hay una muñeca princesa desaparecida más allá de la valla, una noche que se echa encima y un muñeco de acción recién llegado que todavía no controla su propia fuerza y que, sin querer, es el culpable de todo el lío. La solución no pasa por reconquistar la atención de un humano, sino por algo más urgente y más de andar por casa: organizar un rescate antes de que oscurezca.

