El caso de la letra que falta

En Mockbusters.tv tenemos una norma de la casa, y la aplicamos hoy con el mismo rigor forense que un perito calígrafo aburrido: cuando dos títulos se parecen tanto que uno podría confundirse con el otro en la marquesina del videoclub (si es que queda alguna), nosotros decidimos, por decreto satírico, cuál es el "original" de serie B y cuál la "copia millonaria" de Hollywood. Es broma editorial, insistimos, pero es nuestra broma favorita y hoy le toca a Heretics contra Heretic.

Ambas de 2024. Ambas con una casa que no debería visitarse. Ambas, según nuestra ficción particular, protagonistas de un enfrentamiento que nunca existió fuera de esta redacción.

La trama del supuesto "plagio"

Veamos los hechos, que son los únicos que nos importan cuando bajamos el telón de la coña: en Heretic, dos misioneras —las hermanas Barnes y Paxton— llaman a la puerta equivocada en un barrio tranquilo. Las recibe el señor Reed, un anfitrión de manual: té, conversación culta sobre religión y una hospitalidad que se va cerrando como una trampa a cámara lenta. Lo que arranca como debate teológico deriva en una prueba de fe con reglas propias, y la salida deja de estar donde debería.

En Heretics, el punto de partida es otro: la casa Simmons lleva años vacía y una noche un grupo de adolescentes la fuerza con las cámaras encendidas, buscando contenido para presumir en redes. Descubren pasillos fríos, puertas que no siguen donde estaban, y una secta que ha elegido ese lugar para sus rituales, con ellos como ofrenda. Todo narrado en found footage puro, con las grabaciones recuperadas como único testimonio de la noche.