El mismo año, dos formas de reunir a un equipo
En el once por siempre memorable 2015, Hollywood decidió que las historias de grupo estaban de moda. Por un lado, Avengers: Age of Ultron traía de vuelta a Iron Man, Thor, Hulk, el Capitán América, Viuda Negra y Ojo de Halcón para lidiar con Ultrón, una inteligencia artificial que decidió que la mejor manera de salvar el planeta era eliminar a la especie que lo habita (un clásico del subgénero "IA con complejo de dios"). Por otro lado, y con mucha menos fanfarria, Avengers Grimm reunía a Cenicienta, la Bella Durmiente, Blancanieves y Rapunzel para frenar a Rumpelstiltskin, que se las había llevado de los cuentos de toda la vida rompiendo el Espejo Mágico.
En la sección de humor de la casa —y subrayamos: humor, no historiografía— en Mockbusters.tv nos gusta imaginar que fue al revés: que las princesas armadas llegaron primero y que el Universo Cinematográfico de Marvel simplemente tomó nota, cambió las tiaras por armaduras de vibranium y multiplicó el presupuesto por un número con muchos ceros. Es broma, evidentemente. Pero como chiste estructural, funciona de maravilla, porque ambas películas comparten un ADN narrativo curiosamente parecido.
"Avengers" en el título, pero universos distintos
La coincidencia del nombre no es casual: 2015 fue el año en que cualquier productora con acceso a un estudio de doblaje quiso tener su propia palabra "Avengers" en la marquesina. Pero ahí terminan los parecidos obligados. Mientras que el filme de superhéroes despliega un ejército de gigantes corporativos (Stark Industries, Hydra, una fortaleza que salta por los aires en la escena inicial), Avengers Grimm apuesta por la fantasía de acción a pequeña escala: menos VFX de nueve cifras, más espadas, ballestas y un villano de cuento que decide que el mundo real es mejor escenario para sus fechorías que el de los hermanos Grimm.

